Los factores de riesgo para tener disfunción eréctil son diversos y se clasifican en:
*Hábitos o estilos de vida; Sedentarismo; aumento de grasas como colesterol y triglicéridos en sangre; fumar, tomar alcohol o consumir drogas; sobrepeso u obesidad.
*Psicológicas o de interacción de pareja; Conflictos de pareja; desempleo.
*Orgánicas, biológicas o enfermedades; Diabetes; enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, infartos, embolias, aterosclerosis, etc.; dislipidemia, alteración de los niveles de grasas en sangre; depresión; alteraciones de próstata.
¡No estás solo! Existen opciones de tratamiento, ¡es cuestión de decidirte!
La primera opción en el tratamiento de la disfunción eréctil son los medicamentos llamados inhibidores de la fosfodiesterasa 5, que están aprobados por secretaría de salud y han demostrado su eficacia, su seguridad y son bien tolerados, a menos que se tenga alguna contraindicación para usarlos. Es necesario aclarar que no deben automedicarse, si se sospecha disfunción eréctil, la idea es acudir siempre con el médico.
Aunque pocos médicos la indican, resulta trascendental acudir a terapia psicológica para eliminar la angustia de desempeño, ya que si el hombre está tan preocupado por funcionar, la excitación tal vez no se presente aun después de haber tomado el medicamento.
Los medicamentos utilizados para el tratamiento de la disfunción eréctil no producen erecciones por si mismos, las facilitan; el hombre necesita forzosamente de un estímulo erótico eficaz para desencadenar una erección.